Mi Voz...y la de mis Padres Tambien

Por Alejandro Chousal

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Todos tenemos una cultura y valores que nuestros padres nos han enseñado, pero a veces cuando tus padres son de otra época o otro país de donde tú creciste puede ver un choque cultural. Estas situaciones son perfectas para enseñarles a tus padres las diferencias y para que todos puedan tener una discusión para poder tener una relación saludable.

Yo nací en Monterrey, Nuevo León y a los 3 años nos mudamos a San Diego, California por el trabajo de mi papa. Fue por esta mudanza que yo crecí en un país diferente que mis padres. Siendo mexicanos, ellos nunca dejaron que su me olvidara mi cultura o mi idioma y les agradezco por eso.

Yo estoy muy orgulloso de mi cultura, mi idioma y mi herencia, pero si hay tiempos donde no he entendido porque algunas cosas son como son. Siempre he respetado lo que mis padres han querido de mi. Mis padres siempre han respetado lo que yo quiero hacer pero yo se que algunas cosas no les han gustado. Cuando me puse aretes regrese a la casa y mis padres me dieron un sermón de la cultura latina y sus valores. Entiendo lo que decían, pero la cultura en los Estados Unidos es diferente que en México pero ahora es una época completamente diferente.

Pero entre todo eso, mis padres intentaron lo mejor que pudieron. Les pregunté a mis padres qué diferencias han visto en cómo la cultura afecto como nos educaron.

Javier Chousal, mi papa, me dijo:

“Al haber estado expuesto a esta diversidad, a nosotros como padres nos hizo también aprender y crecer en valores que, aunque creíamos en ellos, no habíamos tenido que ponerlos en práctica, como lo hemos tenido que hacer en su educación y en nuestro propio aprendizaje en un mundo en donde la diversidad cultural, religiosa, social, económica y política es evidente y debemos respetarla mientras no se rebasen los valores éticos y morales que nos permiten en las sociedades vivir en armonía. Esto no quiere decir que estamos de acuerdo con todo a lo que han tenido que estas expuestos, sin embargo hemos tratado de que se comen con un pensamiento crítico para que puedan tomar sus propias decisiones”.

Por mucha de mi adolescencia, pensé que mis padres no me entendían y todavía creo que a veces les toma un poco más de tiempo. Pero siempre supe que ellos estaban haciendo lo más posible para mi.

Martha Sheridan, mi madre, me contestó la pregunta así:

“Me sigue costando mucho trabajo al aceptar algunas formas de vida que observo a mi alrededor porque no comparten valores esenciales en los que yo creo como son - la familia, la educación, y muchos otros. No estoy de acuerdo con decir, que por haber sido educado aquí crezcas con diferentes valores, los valores los de la familia y el eterno familiar. Sin embargo, por más y mejores valores que nosotros les demos, estoy consciente de que habrá y hay influencias externas. No ha sido fácil educar hijos con pensamiento crítico, pero no me arrepiento así los hubiéramos educado siempre. Como personas individuales”.

Creo que por esto, como mi mama nos educó como personas individuales, algunas veces también le falló, como con el incidente de los aretes. Pero, como dije, ellos siempre han hecho lo que ellos pensaron era lo mejor para mi. Por eso con todos los choques y argumentos que hemos tenido, y hemos tenido muchos, amo a mis padres y se que me apoyan en lo que yo quiero hacer y que me aman.